Llego y mientras subía las escaleras para entrar al auditorio, comienzo a sonreír… era miércoles al fin de toda una semana de espera. Entro al auditorio y veo la sonrisa de tal persona y que junto con la mía me llené de timidez, ojalá no me haya puesto roja, aunque esto ocurre muy pocas veces. Había un asiento cercano, el mismo que había tomado el miércoles pasado y como siempre, saque el cuaderno me puse a mirar en que parte iban y a poner atención.
Nuestras miradas se encontraron de inmediato. Siempre él daba una mirada rápida mientras le hablaba a todo el auditorio desde la izquierda, hasta llegar a mí (derecha) y luego retroceder tres pasos en su metro cuadrado y hacer otra mirada rápida….y así sucesivamente. Pero esta vez no sentía tanta vergüenza y lo miré fijamente en toda la clase, vi que se intimidó, aunque ya lo sabia por examinar sus reacciones desde el primer miércoles, sé como reacciona a muchos estímulos y también sé en mayor parte que es una persona introvertida pero no por esto no le gusta el acercamiento con ciertas personas. Continuaba la clase y ocurría lo anteriormente dicho. Pero me comencé a sentir mal, una pena que no entendía..¿por qué?, no lo sé. Mientras lo miraba algunas lágrimas comenzaban a salir y decidí mirar a la pared antes de que se diera cuenta.
Mientras me escondía y esperaba a que estas lagrimas y mi rostro dejaran de llorar (sentada a un costado derecho), me di cuenta que la voz de tal persona en su rincón de metro cuadrado izquierdo, se iba cada vez haciendo mas fuerte…..se estaba acercado al rincón derecho y me miró…no pude desviar su mirada y me vio llorar…y como escondiéndose y no sabiendo que hacer después de ver tal escena se comenzó a rascar la cabeza y paró de hablar en unos instantes, no podía hacer más, no se iba a acercar a mi, subir unos seis peldaños y preguntarme que me ocurría.
Pasaron las dos horas de clases y el tiempo iba pasando. Mi compañera de interrogatorios obviamente lo iría a buscar como siempre así que preparaba mi mochila para retirarme cuando una de mis cercanas me pidió a que la acompañara a preguntarle algo a tal personaje sobre un trabajo que debemos hacer en grupo así que estuve al lado de ella mientras otras dos compañeras más además de la compañera interrogatorio le hablaban. Su mirada no se separaba, era primera vez que lo tenía a unos 30 cms de mí, vi sus ojos grises, su rostro detallado, su piel tímida y pálida y su leve sonrisa cuando entrecruzábamos nuestras miradas y su rápido cambio de mirada hacia otra compañera antes de callarse. Comenzaron a hablar de un tema que no había puesto atención, éramos cinco personas alrededor de el, y él desde su rincón izquierdo, dio unos pasos y se puso frente a mi mientras opinaba y contestaba las preguntas correspondientes a las inquietudes de mis compañeras. Yo no tenía ninguna pregunta, me quedaba callada mirando el suelo, mirando de reojo en qué momento me volvería a ver. Si inclinaba mi cabeza y miraba el pizarrón, a alguna compañera, él desviaba su mirada, pero mientras miraba el suelo y escuchaba lo que hablaban, su mirada estaba en mí. Y así la mayoría del tiempo.
Tenía mi pie izquierdo apoyado en uno de los escalones que daban en ese rincón, y él luego de ver esto, puso su pie junto al mío y no lo sacó más o solo hacia cambios de pies cuando ya comenzaba a ponerse incómodo, tal como yo lo hacia. Por primera vez lo tenia cerca de mi aunque fuesen esos grandes treinta centímetros, lo tenia cerca y lo pude ver. Y mientras él opinaba sobre el tema, cada vez se acercaba a mi silenciosamente, de ese gran espacio en el que estábamos separados retrocedió un paso para luego impulsarse y quedar a dos o cinco centímetros de mi constantemente porque si se hubiera quedado fijo creo que …mm no..no creeré nada…Y como decía…daba ese paso hacia atrás y luego estaba tan cerca de mi que escuchaba su respiración, lo sentí…..podía apoyar mi cabeza en su pecho en un solo instante….para luego en un segundo más, tenerlo cerca de mi y escucharlo nuevamente. No niego que hubo una vez en que se quedo fijo y que me incomodé tímidamente, pero yo solo lo miraba, no tenia nada que decir, solo esperaba a que mi compañera preguntará el asunto del trabajo. Hubo veces en que su acercamiento me dejaba paralizada, a veces abría sus brazos como para darme un abrazo, pero luego tenia que dar el paso hacia atrás para retroceder, ya que llevaba algo de tiempo muy cerca mío. Y así pasó entre 50 min a una hora en la que estuve …como comenté…”conversando silenciosamente con tal persona..”.. Estos detalles son los que hacen el cambio, de la rutina diaria …a llegar a disfrutar un día ….el día miércoles…como los otros que han pasado, y a esperar con paciencia e impaciencia el siguiente. Solo con estos pequeños detalles.