Ecología y Salud
Despierto, aunque hubiese preferido quedarme dormida, eso de dormir tres o cuatro horas diarias (cuando se puede dormir) es devastador, sobre todo cuando te levantas, o a veces despiertas de la nada horas antes de levantarte habitualmente pero otras te pasas de largo y lo único que quieres es que no llegue a sonar el despertador de nuevo. Hoy me desperté y como todos los miércoles, con el sueño acumulado del lunes y del martes. Esos días en que me levantaba “despierta”, cosa que los miércoles no ocurre y que deba dormir en la tarde o sino seria una zombi deambulando por la U y por el departamento y con esto mismo está claro que no daría ni el 5% de mis capacidades. Pero tengo una razón para levantarme los miércoles e ir a las 8:30 am a clases. No sé como llamar esto, es como comunicación psíquica entre yo y alguien x que no nombraré, pero esto no quiere decir que este enamorada o cosas por esa índole, sino que es algo no común y divertido que me hace estar todos los miércoles a la misma hora y en el mismo lugar.
El primer miércoles (que extraño fue ese día) no pasaba nada. Llegue atrasada unos cinco minutos y tuve que subir las escaleras del auditorio mientras todos se distraían y el profesor seguía haciendo clases, pero algo raro sentía dentro de mi, me estaban mirando, sentía que alguien me miraba, pero no por la razón de llegar atrasada y cortar el silencio que llevaba la clase en esos cortos cinco minutos.
Este sentimiento o intuición lo deje de lado, puede que sea solo paranoia y listo, pero no, una de mis compañeras me comentó que en ese primer día de clases, X se detuvo, cambió su rutina diaria de hablar y hablar y se quedó mirando mientras yo subía las escaleras. Eso me dio risa pero una risa tímida porque no sabía que ocurría, era primera vez que conocía a X pero en él existe algo extraño. Cosa que me hizo además de escribir y poner atención a la clase, ver sus reacciones, movimientos, como pensaba, que miraba, sentía…hasta su respiración. Y ver que cada cierto tiempo inclinaba su mirada a la parte mas alta del auditorio a un costado derecho, donde estaba yo y solo yo…y luego movía su cabeza rápidamente, como si estuviera escondido. La armonía de ese momento fue brutalmente detenida primero por las consultas bruscas que emite una compañera y hacia que el hilo de nuestra mirada escondida se fuese por algunos instantes, como también el tiempo. Maldito tiempo, a veces sirves tanto pero en las mejores situaciones o momentos deberías desaparecer.
Y así…el primer miércoles había acabado.
Segundo miércoles, clases como siempre y yo llegando atrasada los mismos cinco minutos como de costumbre, no sentí nada extraño, este día fue algo parecido al primero, llegue y había un asiento cerca al costado derecho así que me senté, tome el cuaderno y comencé a escribir y a poner atención. Mientras veía como avanzaba la clase, me dedicaba como de rutina ver a este personaje, siempre estaba en un metro cuadrado del costado izquierdo del auditorio, y caminaba pasos leves hacia delante y atrás. Se rascaba la cabeza cuando pensaba en lo que diría cada cierto tiempo, pero no sonreía hasta cuando algún tema interesante aparecía y lo hablaba como si fuese lo único que lo llenara. No se dio cuenta cuando había llegado, porque no fui la única atrasada en ese momento así que me senté y me quede callada como siempre.
Su mirada me encontró y la mía también, pero esta vez me sentí tímida y no era capaz de contestarle la mirada por mas de cinco segundos porque sabia que me sonrojaría, o me empezaría a tocar el pelo para hacerme la tonta. Pero me di cuenta, y no producto de mi paranoia sino que también tengo personas que lo confirman y que les dije, que por favor se fijaran
Tal persona con la que tenemos esa conexión, además de sonreír cuando comentaba algún tema de su agrado, sonreía y se escondía en su metro cuadrado cuando yo me hacia la tonta y me tocaba el pelo por la timidez como también vergüenza que sentía en esos cinco segundos del cruce de nuestras miradas, y él hacia algo parecido. Esto fue lo que más me gusto de este día y que al terminar la clase además de comenzar a rascarse la cabeza (pensando en algo) y a acercarse a mi asiento, una compañera comenzó su interrogatorio de preguntas y a buscarlo para entablar una conversación cosa que duro unos diez minutos, pero en ese tiempo decidí irme y dejar que el momento de extraño que tengo con él, continuará tan escondido y tímido como el primer miércoles, asi que, me retiré.
Hoy tercer miércoles y terminando recién de salir de clases y tener una silenciosa conversación de una hora con tal persona. Me decidí a escribir esto, tenia que dejarlo en algún lugar, no solo podía estar en mi mente acumulándose cada miércoles que ha pasado. Llegue a clases quince minutos atrasada debido a que en el momento en que me desperté me quedé pensando en nada mirando el techo de mi pieza.
El primer miércoles (que extraño fue ese día) no pasaba nada. Llegue atrasada unos cinco minutos y tuve que subir las escaleras del auditorio mientras todos se distraían y el profesor seguía haciendo clases, pero algo raro sentía dentro de mi, me estaban mirando, sentía que alguien me miraba, pero no por la razón de llegar atrasada y cortar el silencio que llevaba la clase en esos cortos cinco minutos.
Este sentimiento o intuición lo deje de lado, puede que sea solo paranoia y listo, pero no, una de mis compañeras me comentó que en ese primer día de clases, X se detuvo, cambió su rutina diaria de hablar y hablar y se quedó mirando mientras yo subía las escaleras. Eso me dio risa pero una risa tímida porque no sabía que ocurría, era primera vez que conocía a X pero en él existe algo extraño. Cosa que me hizo además de escribir y poner atención a la clase, ver sus reacciones, movimientos, como pensaba, que miraba, sentía…hasta su respiración. Y ver que cada cierto tiempo inclinaba su mirada a la parte mas alta del auditorio a un costado derecho, donde estaba yo y solo yo…y luego movía su cabeza rápidamente, como si estuviera escondido. La armonía de ese momento fue brutalmente detenida primero por las consultas bruscas que emite una compañera y hacia que el hilo de nuestra mirada escondida se fuese por algunos instantes, como también el tiempo. Maldito tiempo, a veces sirves tanto pero en las mejores situaciones o momentos deberías desaparecer.
Y así…el primer miércoles había acabado.
Segundo miércoles, clases como siempre y yo llegando atrasada los mismos cinco minutos como de costumbre, no sentí nada extraño, este día fue algo parecido al primero, llegue y había un asiento cerca al costado derecho así que me senté, tome el cuaderno y comencé a escribir y a poner atención. Mientras veía como avanzaba la clase, me dedicaba como de rutina ver a este personaje, siempre estaba en un metro cuadrado del costado izquierdo del auditorio, y caminaba pasos leves hacia delante y atrás. Se rascaba la cabeza cuando pensaba en lo que diría cada cierto tiempo, pero no sonreía hasta cuando algún tema interesante aparecía y lo hablaba como si fuese lo único que lo llenara. No se dio cuenta cuando había llegado, porque no fui la única atrasada en ese momento así que me senté y me quede callada como siempre.
Su mirada me encontró y la mía también, pero esta vez me sentí tímida y no era capaz de contestarle la mirada por mas de cinco segundos porque sabia que me sonrojaría, o me empezaría a tocar el pelo para hacerme la tonta. Pero me di cuenta, y no producto de mi paranoia sino que también tengo personas que lo confirman y que les dije, que por favor se fijaran
Tal persona con la que tenemos esa conexión, además de sonreír cuando comentaba algún tema de su agrado, sonreía y se escondía en su metro cuadrado cuando yo me hacia la tonta y me tocaba el pelo por la timidez como también vergüenza que sentía en esos cinco segundos del cruce de nuestras miradas, y él hacia algo parecido. Esto fue lo que más me gusto de este día y que al terminar la clase además de comenzar a rascarse la cabeza (pensando en algo) y a acercarse a mi asiento, una compañera comenzó su interrogatorio de preguntas y a buscarlo para entablar una conversación cosa que duro unos diez minutos, pero en ese tiempo decidí irme y dejar que el momento de extraño que tengo con él, continuará tan escondido y tímido como el primer miércoles, asi que, me retiré.
Hoy tercer miércoles y terminando recién de salir de clases y tener una silenciosa conversación de una hora con tal persona. Me decidí a escribir esto, tenia que dejarlo en algún lugar, no solo podía estar en mi mente acumulándose cada miércoles que ha pasado. Llegue a clases quince minutos atrasada debido a que en el momento en que me desperté me quedé pensando en nada mirando el techo de mi pieza.