Ecología y Salud
escrito por SneraK a las 3:09 PM
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Ecología y Salud
Despierto, aunque hubiese preferido quedarme dormida, eso de dormir tres o cuatro horas diarias (cuando se puede dormir) es devastador, sobre todo cuando te levantas, o a veces despiertas de la nada horas antes de levantarte habitualmente pero otras te pasas de largo y lo único que quieres es que no llegue a sonar el despertador de nuevo. Hoy me desperté y como todos los miércoles, con el sueño acumulado del lunes y del martes. Esos días en que me levantaba “despierta”, cosa que los miércoles no ocurre y que deba dormir en la tarde o sino seria una zombi deambulando por la U y por el departamento y con esto mismo está claro que no daría ni el 5% de mis capacidades. Pero tengo una razón para levantarme los miércoles e ir a las 8:30 am a clases. No sé como llamar esto, es como comunicación psíquica entre yo y alguien x que no nombraré, pero esto no quiere decir que este enamorada o cosas por esa índole, sino que es algo no común y divertido que me hace estar todos los miércoles a la misma hora y en el mismo lugar.
El primer miércoles (que extraño fue ese día) no pasaba nada. Llegue atrasada unos cinco minutos y tuve que subir las escaleras del auditorio mientras todos se distraían y el profesor seguía haciendo clases, pero algo raro sentía dentro de mi, me estaban mirando, sentía que alguien me miraba, pero no por la razón de llegar atrasada y cortar el silencio que llevaba la clase en esos cortos cinco minutos.
Este sentimiento o intuición lo deje de lado, puede que sea solo paranoia y listo, pero no, una de mis compañeras me comentó que en ese primer día de clases, X se detuvo, cambió su rutina diaria de hablar y hablar y se quedó mirando mientras yo subía las escaleras. Eso me dio risa pero una risa tímida porque no sabía que ocurría, era primera vez que conocía a X pero en él existe algo extraño. Cosa que me hizo además de escribir y poner atención a la clase, ver sus reacciones, movimientos, como pensaba, que miraba, sentía…hasta su respiración. Y ver que cada cierto tiempo inclinaba su mirada a la parte mas alta del auditorio a un costado derecho, donde estaba yo y solo yo…y luego movía su cabeza rápidamente, como si estuviera escondido. La armonía de ese momento fue brutalmente detenida primero por las consultas bruscas que emite una compañera y hacia que el hilo de nuestra mirada escondida se fuese por algunos instantes, como también el tiempo. Maldito tiempo, a veces sirves tanto pero en las mejores situaciones o momentos deberías desaparecer.
Y así…el primer miércoles había acabado.
Segundo miércoles, clases como siempre y yo llegando atrasada los mismos cinco minutos como de costumbre, no sentí nada extraño, este día fue algo parecido al primero, llegue y había un asiento cerca al costado derecho así que me senté, tome el cuaderno y comencé a escribir y a poner atención. Mientras veía como avanzaba la clase, me dedicaba como de rutina ver a este personaje, siempre estaba en un metro cuadrado del costado izquierdo del auditorio, y caminaba pasos leves hacia delante y atrás. Se rascaba la cabeza cuando pensaba en lo que diría cada cierto tiempo, pero no sonreía hasta cuando algún tema interesante aparecía y lo hablaba como si fuese lo único que lo llenara. No se dio cuenta cuando había llegado, porque no fui la única atrasada en ese momento así que me senté y me quede callada como siempre.
Su mirada me encontró y la mía también, pero esta vez me sentí tímida y no era capaz de contestarle la mirada por mas de cinco segundos porque sabia que me sonrojaría, o me empezaría a tocar el pelo para hacerme la tonta. Pero me di cuenta, y no producto de mi paranoia sino que también tengo personas que lo confirman y que les dije, que por favor se fijaran
Tal persona con la que tenemos esa conexión, además de sonreír cuando comentaba algún tema de su agrado, sonreía y se escondía en su metro cuadrado cuando yo me hacia la tonta y me tocaba el pelo por la timidez como también vergüenza que sentía en esos cinco segundos del cruce de nuestras miradas, y él hacia algo parecido. Esto fue lo que más me gusto de este día y que al terminar la clase además de comenzar a rascarse la cabeza (pensando en algo) y a acercarse a mi asiento, una compañera comenzó su interrogatorio de preguntas y a buscarlo para entablar una conversación cosa que duro unos diez minutos, pero en ese tiempo decidí irme y dejar que el momento de extraño que tengo con él, continuará tan escondido y tímido como el primer miércoles, asi que, me retiré.
Hoy tercer miércoles y terminando recién de salir de clases y tener una silenciosa conversación de una hora con tal persona. Me decidí a escribir esto, tenia que dejarlo en algún lugar, no solo podía estar en mi mente acumulándose cada miércoles que ha pasado. Llegue a clases quince minutos atrasada debido a que en el momento en que me desperté me quedé pensando en nada mirando el techo de mi pieza.
 

Neko